Síndrome de agotamiento
En mi anterior artículo hablaba de los efectos positivos que puede tener la práctica de artes marciales sobre la salud, incidiendo en la salud mental. En este artículo voy a hablar de una de las formas en las que, desgraciadamente, puede afectar de forma negativa. El efecto de agotamiento, conocido más comúnmente como "burnout".
A esto hay que añadir las lesiones (ya sea deportivas o de otro tipo). Entrenar con dolor o la presión por regresar a los entrenamientos tras una lesión son factores que agravan el riesgo de agotamiento.
Por último, otras causas físicas pueden incluir la falta de sueño, nutrición inadecuada o el cansancio o mal estado físico provocado por otros factores (como el trabajo, tareas diarias, ocio nocturno, etc.).
El miedo al fracaso, o a decepcionar a otros es otro factor de riesgo importante que puede llevar al agotamiento o incluso al abandono. Evitando la práctica se evita el fracaso y las emociones que lo acompañan.
Por último, la vinculación excesiva de la práctica con la identidad propia. Es decir, cuando uno construye su identidad, vida social y relaciones basándose únicamente en la práctica de un arte marcial. Este caso puede ser un factor agravante de los casos anteriores, ya que se puede desarrollar la sensación de que al no lograr las expectativas en el arte marcial se fracasa como persona.
La falta de autonomía cuando se alcanza cierto nivel de desarrollo puede provocar malestar, perjudicar a las relaciones o provocar pérdida de confianza.
La cultura marcial: la disciplina marcial mal enfocada, puede llevar a los practicantes de artes marciales a ignorar los síntomas o a sentirse avergonzados por ellos agravando el problema.
La masculinidad tóxica: un factor ambiental que afecta sobre todo a los hombres es la adhesión rígida y extrema a normas culturales masculinas que promueven la dominación, la represión de las emociones, la autosuficiencia extrema y la evitación de la debilidad.
La otra cara de la moneda: La presión social y autoimpuesta en entornos históricamente masculinizados, como muchas artes marciales, añade una capa de estrés crónico que puede acelerar y agravar el síndrome de agotamiento en mujeres.
¿Qué es el síndrome de agotamiento?
Se trata de una intensa fatiga física y emocional, caracterizada por la reducción del rendimiento y pérdida de interés que puede, incluso, conducir al abandono. El deportista "quemado" siente que sus logros y avances son menos valiosos y su percepción del valor de la práctica disminuye. A menudo surge como respuesta a un estrés crónico relacionado con el entrenamiento y la competición.Síntomas clave
Los síntomas clave pueden ayudarnos a identificar a una persona que sufre este síndrome.- Agotamiento físico y emocional: Sensación de fatiga que no desaparece con el reposo.
- Desvalorización: Sentir la práctica como una obligación aburrida o inútil. Pérdida del interés y placer en la actividad.
- Reducción del sentido del logro: Pérdida de confianza en las propias habilidades, sensación de que el esfuerzo no sirve para nada.
- Cambios en la conducta: Ansiedad, faltas reiteradas al entrenamiento (o retrasos injustificados), faltas de respeto a la etiqueta, distracción, pérdida de eficacia en la práctica.
Causas y factores de riesgo
Podemos dividir las principales causas o factores en tres tipos: físicos, psicológicos y socioambientales.Físicas
La sobrecarga de entrenamiento o exceso de intensidad, los periodos de descanso o recuperación demasiado cortos son los principales factores de riesgo en esta categoría.A esto hay que añadir las lesiones (ya sea deportivas o de otro tipo). Entrenar con dolor o la presión por regresar a los entrenamientos tras una lesión son factores que agravan el riesgo de agotamiento.
Por último, otras causas físicas pueden incluir la falta de sueño, nutrición inadecuada o el cansancio o mal estado físico provocado por otros factores (como el trabajo, tareas diarias, ocio nocturno, etc.).
Psicológicas
La presión por obtener resultados es el principal factor de riesgo de esta categoría. Las altas expectativas(propias, de nuestros maestros o incluso de familiares) y el afán de perfeccionismo pueden ayudarnos a conseguir nuestras metas pero también pueden afectar negativamente en nuestro rendimiento si no se hace de manera adecuada.El miedo al fracaso, o a decepcionar a otros es otro factor de riesgo importante que puede llevar al agotamiento o incluso al abandono. Evitando la práctica se evita el fracaso y las emociones que lo acompañan.
Por último, la vinculación excesiva de la práctica con la identidad propia. Es decir, cuando uno construye su identidad, vida social y relaciones basándose únicamente en la práctica de un arte marcial. Este caso puede ser un factor agravante de los casos anteriores, ya que se puede desarrollar la sensación de que al no lograr las expectativas en el arte marcial se fracasa como persona.
Socioambientales
Las relaciones con los compañeros y los maestros son el principal factor de esta categoría. El no sentirse parte del grupo, o no sentirse valorado puede conducir al abandono.La falta de autonomía cuando se alcanza cierto nivel de desarrollo puede provocar malestar, perjudicar a las relaciones o provocar pérdida de confianza.
La cultura marcial: la disciplina marcial mal enfocada, puede llevar a los practicantes de artes marciales a ignorar los síntomas o a sentirse avergonzados por ellos agravando el problema.
La masculinidad tóxica: un factor ambiental que afecta sobre todo a los hombres es la adhesión rígida y extrema a normas culturales masculinas que promueven la dominación, la represión de las emociones, la autosuficiencia extrema y la evitación de la debilidad.
La otra cara de la moneda: La presión social y autoimpuesta en entornos históricamente masculinizados, como muchas artes marciales, añade una capa de estrés crónico que puede acelerar y agravar el síndrome de agotamiento en mujeres.
Por último cuando otros factores de la vida afectan al desarrollo de la práctica, como puede ser la maternidad, vida laboral, estudios, u otras obligaciones.
Estrategias para combatir el agotamiento
Estas estrategias pueden ayudar a combatir el síndrome de agotamiento:Diversidad
La monotonía y repetición (muy propias de las prácticas intensivas de artes marciales) pueden producir hastío. Se puede combatir variando los tipos de ejercicios, incidiendo en diferentes momentos en acondicionamiento general, técnica, perfeccionamiento, teoría o práctica de competición.Las actividades cruzadas fuera del dojo pueden también ayudar a descansar la mente y mejorar habilidades complementarias: equilibrio, resistencia o fuerza. No se trata solo de trabajar duro, se trata de hacerlo de forma inteligente.
En este aspecto también ayuda la transparencia del proceso. Explicar el propósito de cada ejercicio en lugar de solo repetirlo ayuda a la compresión y contribuye a evitar que se vea como una tarea monótona.
En este aspecto también ayuda la transparencia del proceso. Explicar el propósito de cada ejercicio en lugar de solo repetirlo ayuda a la compresión y contribuye a evitar que se vea como una tarea monótona.
Ajuste de objetivos
Se trata de trabajar estableciendo objetivos específicos, medibles, alcanzables, relevantes y en un tiempo determinado (por sus siglas en inglés SMART: Specific, Measurable, Achievable, Relevant, Time-bound).- Específicos: Los objetivos tienen que ser específicos y concretos.
- Medibles: Ateniéndonos a criterios o fórmulas que nos permitan tener en cuenta el progreso o éxito en la tarea.
- Alcanzables: Deben ser realistas, y realizables en función del tiempo y la capacidad.
- Relevantes: Deben tener importancia y estar en sintonía con el progreso a largo plazo.
- Tiempo determinado: El objetivo debe tener un periodo de tiempo definido.
El mayor reto para un instructor es conseguir individualizar el progreso, ser capaz de ayudar a cada alumno a definir sus metas y objetivos y proporcionarle la ayuda necesaria para alcanzarlos de una manera progresiva y realista, que ayude a esa percepción de avance y sensación de dominio, sin caer en el hastío de la repetición.
A veces, sin embargo, es más productivo a largo plazo alejarse durante un tiempo de la consecución de objetivos y centrarse solamente en el proceso, disfrutando el entrenamiento diario sin presiones ni metas. Esto permite liberar estrés y dedicar más tiempo al desarrollo personal.
Es vital fomentar la pertenencia mediante un ambiente de respeto y apoyo, ayudándose a avanzar los unos a los otros con compañerismo. Las redes de apoyo sirven también como detectores tempranos de síntomas de agotamiento, y pueden ayudar como válvulas de escape y soporte emocional. Las actividades fuera del dojo (como comidas, otros deportes o actividades de ocio) pueden ayudar a tejer estas redes.
Durante la práctica hay que evitar enfocarse solo en los aspectos a mejorar y los fallos, tratando de reforzar también aquello que se hace bien, utilizando el refuerzo positivo. Se deben hacer las correcciones con asertividad y empatía. Evitando la crítica destructiva y la humillación.
Es importante para esto establecer en el dojo una cultura de comunicación abierta y empatía. Los alumnos deben sentir que pueden hablar abiertamente de las cosas que les preocupan, de sus sensaciones o miedos en la práctica y que no van a ser juzgados de forma negativa.
A veces, sin embargo, es más productivo a largo plazo alejarse durante un tiempo de la consecución de objetivos y centrarse solamente en el proceso, disfrutando el entrenamiento diario sin presiones ni metas. Esto permite liberar estrés y dedicar más tiempo al desarrollo personal.
Apoyo y refuerzo positivo
El ambiente en el dojo es también un factor determinante en la aparición del síndrome de agotamiento.Es vital fomentar la pertenencia mediante un ambiente de respeto y apoyo, ayudándose a avanzar los unos a los otros con compañerismo. Las redes de apoyo sirven también como detectores tempranos de síntomas de agotamiento, y pueden ayudar como válvulas de escape y soporte emocional. Las actividades fuera del dojo (como comidas, otros deportes o actividades de ocio) pueden ayudar a tejer estas redes.
Durante la práctica hay que evitar enfocarse solo en los aspectos a mejorar y los fallos, tratando de reforzar también aquello que se hace bien, utilizando el refuerzo positivo. Se deben hacer las correcciones con asertividad y empatía. Evitando la crítica destructiva y la humillación.
Es importante para esto establecer en el dojo una cultura de comunicación abierta y empatía. Los alumnos deben sentir que pueden hablar abiertamente de las cosas que les preocupan, de sus sensaciones o miedos en la práctica y que no van a ser juzgados de forma negativa.

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